Algunos actores de amenazas de ransomware han mostrado cierto código ético y han pedido perdón públicamente en casos en los que sus afiliados han apuntado contra empresas o instituciones relacionadas con la infancia. Pero no es algo que ocurra siempre.
Los amigos de lo ajeno se jactan de haberse hecho con nombres, fotos, direcciones, fechas de nacimiento y datos sobre sus padres o tutores. Asimismo, el hackeo también habría expuesto notas de seguridad e información médica.
Para demostrar que no van de farol los cibermalos han publicado muestras de estos detalles personales, incluyendo fotos y perfiles de diez niños en su sitio de la dark web.
Sin escrúpulos
Posteriormente, el grupo de ransomware ha exigido un rescate a Kido, amenazando con revelar datos más confidenciales a menos que se aflojaran el bolsillo. Se desconoce la cuantía del mismo.
Desde BBC se han puesto en contacto con la banda y esta ha respondido jocosamente que merecen “alguna compensación” por el “pentest” que han realizado.
Por si eso no fuera poco, los piratas informáticos se han dedicado también a llamar a algunos de los padres de los pequeños, invitándoles a que presionaran a la cadena de guarderías para que pagara el rescate exigido o filtrarían los datos de sus hijos.
Kido no ha emitido ninguna declaración pública por ahora. La investigación continúa su curso.

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