Un ciberdelincuente que se hace llamar ‘jordanbelfortwolf’ ha publicado un anuncio en la dark web en el que pone a la venta una ingente cantidad de información bancaria de usuarios españoles.
El pirata informático se jacta de haber exfiltrado 30 millones de registros únicos, incluyendo nombres completos, números de teléfono, emails, fechas de nacimiento, género, IBANs, CUPS, direcciones físicas completas, códigos postales e identificadores tributarios (NIF, NIE y CIF).
Se desconoce cuánto pide el atacante por todo este conjunto de datos, aunque ha manifiestado su interés porque el pago se realice en criptomonedas. Tampoco se sabe cómo ha podido hacerse con él, en caso de que sean reales. ‘Jordanbelfortwolf’ podría haberlos obtenido mediante scrapping o raspado, sin necesidad de haber perpetrado ningún ciberataque.
Por el momento la brecha de seguridad no ha sido confirmada por terceros. Los expertos recuerdan que la publicación de una base de datos en foros clandestinos no implica necesariamente que la información sea auténtica o reciente. En numerosas ocasiones los actores de amenazas reciclan datos obtenidos en filtraciones antiguas, mezclan registros de distintas procedencias o exageran el volumen y la calidad de la información para incrementar su valor en el mercado negro.
El hacker no tiene un perfil conocido ni popular. De hecho, se registró en el foro donde ha publicado el anuncio el pasado mes de mayo y solo ha participado en dos hilos.
Riesgos para los afectados
No obstante, si los datos son reales existe un gran riesgo para los usuarios afectados. La combinación de información personal, fiscal y bancaria permitiría a ciberdelincuentes llevar a cabo campañas de fraude altamente personalizadas, aumentando considerablemente las probabilidades de éxito de ataques de ingeniería social.
Entre los posibles riesgos se encuentran intentos de phishing y smishing que suplanten a entidades bancarias legítimas, llamadas fraudulentas en las que los atacantes dispongan de datos suficientes para ganarse la confianza de las víctimas o campañas de robo de identidad destinadas a contratar servicios, solicitar financiación o abrir cuentas utilizando información ajena.
Asimismo, la presencia de IBANs y datos identificativos como NIF, NIE o CIF podría facilitar fraudes relacionados con domiciliaciones bancarias, falsificación documental o estafas dirigidas tanto a particulares como a empresas. Los delincuentes también podrían combinar esta información con datos procedentes de otras brechas de seguridad para elaborar perfiles más completos de las víctimas y aumentar el impacto de futuros ataques.

Deja un comentario