Lo que realmente va a marcar la diferencia este año, es la capacidad para suplantar identidades, generar confianza y manipular decisiones humanas con ayuda de la inteligencia artificial.
Según Panda Security, el patrón que se repite en los incidentes más graves es claro: abuso de relaciones de confianza, explotación de errores humanos y uso de identidades legítimas para moverse sin levantar sospechas.
Como señala Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de la compañía, “el atacante ya no necesita grandes conocimientos técnicos; le basta con una identidad falsa y un engaño bien construido para causar un impacto enorme”.
Esta evolución ha convertido la protección de identidades y procesos en el eje central de la seguridad digital.
Ransomware
El ransomware continúa encabezando el ranking de amenazas más peligrosas de 2026. Su evolución lo ha transformado en una herramienta de extorsión múltiple que combina cifrado, robo de datos y presión reputacional.
Según Lambert, “ya no hablamos solo de sistemas bloqueados, sino de filtraciones que pueden paralizar una empresa durante meses”.
El impacto va más allá de lo técnico y afecta a la continuidad del negocio, la confianza de los clientes y el cumplimiento normativo.
Robo de identidad digital
El robo de identidad se ha convertido en uno de los ataques más silenciosos y efectivos.
El acceso a cuentas legítimas mediante credenciales robadas o sesiones secuestradas permite a los atacantes moverse sin generar alertas.
“Aquí no hay señales evidentes de intrusión, simplemente alguien actuando como si fuera el usuario”, explica el experto.
Esta modalidad crece impulsada por malware discreto y por extensiones aparentemente inofensivas.
Fraudes por teléfono y suplantación de voz
Los fraudes telefónicos han alcanzado un nuevo nivel gracias a la clonación de voz y a la inteligencia artificial generativa.
Llamadas que simulan provenir de directivos o proveedores habituales desencadenan pagos urgentes o cambios de datos bancarios. “El engaño funciona porque apela a la jerarquía y a la urgencia”, advierte Lambert, que subraya la necesidad de procesos de verificación independientes.
Ataques a la cadena de suministro
Las cadenas de suministro digitales se han convertido en uno de los puntos más vulnerables. El atacante ya no necesita atacar directamente a su objetivo, le basta con comprometer a un proveedor con acceso legítimo.
“La confianza excesiva en terceros es uno de los grandes problemas actuales”, señala el directivo de Panda Security, que insiste en la necesidad de controlar accesos y revisar integraciones de forma continua.
Vulnerabilidades en el perímetro
Las brechas en VPN, firewalls o servidores expuestos siguen siendo una puerta de entrada crítica. Cuando aparece una vulnerabilidad grave, los atacantes actúan con rapidez para localizar sistemas sin parchear.
El peligro reside en que estos accesos permiten movimientos laterales silenciosos que pueden desembocar en incidentes de gran impacto semanas después.
Errores de configuración en la nube
El uso masivo de servicios cloud ha multiplicado los riesgos derivados de configuraciones incorrectas. Credenciales expuestas, permisos excesivos o claves almacenadas sin protección son algunos de los fallos más comunes.
“Muchos incidentes no se deben a ataques directos, sino a errores humanos”, apunta Lambert, quien insiste en la necesidad de controles continuos y revisiones automatizadas.
Ataques a la cadena de desarrollo
El software se ha convertido en un vector de ataque de alto valor. La introducción de código malicioso a través de dependencias o librerías comprometidas permite afectar a miles de usuarios de forma simultánea.
El directivo de Panda Security advierte que “un solo fallo en el proceso de desarrollo puede tener un efecto dominó devastador”.
Abuso del servicio de soporte técnico
El helpdesk se ha transformado en un objetivo prioritario. Los atacantes utilizan técnicas de ingeniería social para conseguir reseteos de credenciales o desactivar medidas de seguridad.
El problema, según Lambert, no es tecnológico, sino procedimental, ya que muchas veces el personal actúa bajo presión y sin mecanismos de verificación sólidos.
Amenazas internas
El riesgo interno sigue siendo una de las amenazas más complejas de gestionar. Empleados descontentos, accesos mal revocados o cuentas con permisos excesivos pueden provocar filtraciones graves.
La clave está en el control continuo, la segmentación de privilegios y la supervisión del comportamiento de los usuarios.
Ataques de denegación de servicio
Los ataques de denegación de servicio (DoS) siguen presentes en 2026, no solo por su capacidad de interrumpir operaciones, sino porque suelen utilizarse como distracción mientras se ejecutan intrusiones más graves.
La combinación de protección perimetral y monitorización avanzada se ha vuelto imprescindible para detectarlos a tiempo.

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